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La Problematica EMO y la Postura que toma este Sitio al respecto! PDF Imprimir E-mail
Escrito por Victoria   
Martes, 15 de Julio de 2008 07:36

UNA DECLARACIÓN DE INTENCIONES

Antes que nada conviene dejar claro que el autor de este artículo no es emo, y que los datos que a continuación se exponen han sido tratados desde la perspectiva de alguien que ha estudiado el fenómeno desde fuera, sin intención de emitir juicios de valor, y únicamente con fines divulgativos. El artículo en sí surgió como una idea a desarrollar por parte de la Administración y los moderadores del site, como una propuesta interesante a un tema de actualidad, especialmente en Internet, del que a menudo, como ocurre con otros muchos tópicos de la red, se habla mucho pero se conoce poco.

Hay que subrayar que ni el site, ni la temática del mismo, tienen nada que ver con el emo, y debe quedar claro que la escena gótica y los emos responden a planteamientos y filosofías muy diferentes. Ahora bien, la controversia que existe en Internet sobre el tema llega, a veces, a nuestras propias páginas, y lo hace en términos que preocupan a los que intentamos que este sea un site de calidad, donde están de más la intolerancia o la discriminación hacia cualquiera por su forma de vestir o de pensar.

EMOHARDCORE

Viajamos a finales de los 80. En medio de la escena punk algunos grupos comienzan a destacar por un estilo rudo, más pesado, basado en temas muy cortos, de uno a tres minutos, o incluso menos, con baterías contundentes y rápidas y ritmos de guitarra a volumen y distorsión elevados. El nuevo estilo, nacido como un subgénero del punk, que comienza a darse a conocer con grupos como Black Flag comienza a denominarse hardcore punk, o más abreviadamente hardcore. El hardcore en seguida dio lugar a otros subgéneros. Por un lado surgieron subgéneros más duros que tomaron elementos de otros géneros como el Heavy Metal y el Thrash Metal, dando lugar a fusiones como el Metalcore entre otras y a una retroalimentación e influencias mutuas entre algunas corrientes del punk y el metal; pero por otro lado otras corrientes hardcore se decantaron por introducir elementos más melódicos y refinados, y ritmos más variados dando lugar a subgéneros como el Punk-pop o el hardcore-rock. Es en esta línea donde nace el subgénero que se conoce como emotional hardcore, también llamado emo-core, ó más abreviadamente emo.

La banda de hardcore punk Black Flag

El nuevo subgénero procedente de las corrientes más melódicas del hardcore, y que algunos críticos clasifican entre las corrientes del indie rock y del rock alternativo, nace a finales de los ochenta, entre bandas post-hardcore de Washington D.C; y lo hace con un estilo muy definido basado en la expresión libre, visceral y espontánea de emociones básicas. El hardcore emo intenta transmitir ante todo estados de ánimo, de ahí su adjetivo de emotional (emocional). El emotional hardcore nace en un entorno de desesperanza heredada del punk, pero con una gran carga de frustración resultado a menudo del abandono de todo ideal político o colectivo. El emotional hardcore se centra en expresar su propia decepción ante el mundo y la sociedad, dando rienda suelta libremente a la emotividad individual. Es una filosofía pesimista y deprimente de la vida. El abandono de objetivos colectivos y de idearios revolucionarios, y el centrarse en la propia individualidad de un modo introspectivo es un rasgo común que comparte con algunos grupos de la escena post-punk que desencantados de los primeros ideales punk derivaron a nuevas corrientes como el rock gótico.


Pie de foto: Still Life

No obstante, este volverse hacia uno mismo, este mirar hacia dentro, se manifiesta de maneras muy diferentes en ambas corrientes. En el rock gótico esta autoexploración se hace, en general, en términos más amplios, de forma más comedida y sutil, explorando otros aspectos diferentes a los emotivos. El hardcore emo se centra en la expresión desenfrenada de la propia emotividad de modo más instintivo, visceral y básico. Esta visceralidad sin más pretensiones es algo propio del hardcore, palabra que en inglés significa "sin adornos", "ir al grano". Algunos jóvenes amantes de los dos géneros se autodenominan a sí mismos emo-goth o emo-góticos, pero en realidad no hay ningún subgénero con entidad propia que fusione ambas corrientes musicales. El emo hardcore insiste en la necesidad de expresar las emociones en estado puro; de ahí que uno de sus puntos fuertes sea la necesidad de no crear música comercial, pues la música orientada al beneficio económico está en clara contradicción con la expresión básica de los sentimientos del músico. Esta actitud anticomercial es uno de los rasgos más honestos del emotional hardcore y se manifiesta en el precio de sus discos y conciertos, sensiblemente más bajos que los del resto de grupos de otros géneros. Además muchos grupos emo se manifiestan contrarios a todo tipo de merchandising.

EMO Y FALSO EMO

La palabra emo, que al principio designaba a las primeras bandas emocore se ha ido desvirtuando y a día de hoy significa demasiadas cosas y la gran mayoría la emplea sin ningún rigor y desconociendo su significado real y básico. Para ver el porqué de esta situación tenemos que echar un vistazo a la propia historia del emotional hardcore. El término emo, a finales de los ochenta no era muy conocido salvo entre los críticos musicales y los seguidores de aquella primera generación post-hardcore, entre cuyas bandas suele mencionarse a Fugazi, Embrace, Rites of Spring, 7 Seconds, Shudder to Think , Grey Matter, ó Beefeater.


Pie de foto: La banda post-hardcore Fugazi

Los noventa trajeron una segunda generación ya claramente emancipada del hardcore y que introdujo sonidos procedentes de otros géneros de vanguardia, del grunge y del indie rock. Grupos de esta época son Jawbox, Sunny Day Real Estate (SDRE), Christe Front Drive, Brand, Texas Is the Reason, Mineral,... La actividad de esta segunda generación se centró sobre todo en el sudoeste americano, en California y Arizona. Muchos grupos empezaron ya a derivar hacia opciones más comerciales, o se hicieron tan experimentales que ya eran difícilmente clasificables en un género determinado.


Pie de foto: Sunny Dat Real Estate

Los grupos auténticamente emo fueron desapareciendo y la escena se redujo considerablemente con unos pocos grupos supervivientes. En este ambiente surge la banda Jimmy Eat World, que cuando empezó a ser conocida de modo masivo en USA ya había cambiado su estilo a uno mucho más comercial y mayoritario. Sin embargo, como en los principios de la banda se habían movido en el ambiente emo el gran público asoció la palabra al estilo comercial que habían adoptado Jimmy Eat World. Esto causó que una gran cantidad de bandas con un sonido similar, melódico y pop, que nada tenía que ver con el emo original fueran calificadas como tales. La confusión ha perdurado desde entonces hasta hoy, y el término emo se emplea para calificar a muchas bandas que no tienen nada en común con el emocore original, y ni siquiera entre sí. Esta tercera generación de falsos emo prosperó sobre todo en la costa este de los Estados Unidos, particularmente en New York, y desde allí se ha expandido en otras direcciones. Lo más paradójico, es que la palabra ha sido explotada por las casas discográficas para etiquetar bandas de música comercial en claro conflicto con la ideología emo original. Medios de comunicación mal informados, radios, revistas musicales de gran tirada, etc. han continuado con el error, y a día de hoy la palabra emo designa de modo equivocado a un conjunto de bandas que poco o nada tienen que ver con el hardcore ni la filosofía del movimiento.


Pie de foto: Jimmy Eat World

Los grupos comerciales erróneamente calificados como "emo" han generado una aversión hacia "lo emo" entre el público menos aficionado a la música más comercial, desconocedores del auténtico y primigenio significado de la palabra. Este mismo público emplea de modo erróneo el vocablo contribuyendo así, inconscientemente, a perpetuar el error de confundir el verdadero emo original con lo que algunos llaman ya "falso emo" (fake emo), "mall emo", ó "new emo". En esta categoría entran grupos como Panda ó The Devil Wears Prada. En parte el objetivo de este artículo es subrayar el error de calificar de emo a estas bandas y a aquellos que pese a llamarse así no siguen sino una moda promovida por los sectores más comerciales de la industria discográfica.

UNA PALABRA PARA TODO

A día de hoy la palabra emo se ha convertido en una especie de comodín que viene a significar muchas cosas, demasiadas en realidad. Entre otras:

* La corriente musical nacida del hardcore, el emotional hardcore.
* Se emplea para calificar a ciertas bandas falsamente emo, sin nexo de unión real entre sí.
* Un insulto para designar a la gente emocionalmente inestable, con tendencia a la depresión o de exacerbada afectividad (una actitud poco razonable, pues la inestabilidad emocional, o la tendencia a la depresión, son un problema, no algo para restregarle a nadie).


Pie de foto: Prototipo de estética emo

MODA Y ESTÉTICA EMOS

Como todos los movimientos culturales que tienen a un género musical como eje hay una estética asociada al emo. Y como en todos los movimientos hay emos sinceros que lo viven como una filosofía de vida y una gran cantidad de adolescentes que lo adoptan como una moda o un capricho pasajero. En el caso del emo, tan manipulado por el marketing de las casas discográficas que han visto un filón en su "emo reinventado", hay una serie de problemas asociados que les están convirtiendo en blanco de burlas e iras de los integrantes de otros grupos:

1. La filosofía emo es nihilista. El emo es un movimiento desesperanzado y le da importancia a los estados melancólicos, turbados, tristes como modo de expresión de una existencia anodina en una sociedad gris y sin futuro. Esto provoca que muchos, tratando de aparentar ser emos, exageren hasta el límite, convirtiendo este nihilismo en una pose, intentando aparentar un estado continuo de depresión, misantropía, deseos suicidas, etc. Ello provoca que muchos, por ejemplo, recurran a hacerse cortes, una peligrosa práctica que en algunos se convierte en una ostentosa forma de llamar la atención. Esta actitud, sin embargo, no sólo es propia del ambiente emo, y se ve también en algunos círculos de otras corrientes musicales e incluso como una actitud generalizada entre los jóvenes de las sociedades urbanas e industrializadas, en algunas ciudades europeas y americanas. Llevados además por la desesperanza, fingida o no, según los diferentes casos, muchos pierden objetivos y metas en sus vidas con el consiguiente desarraigo, inestabilidad y carencia de interés por el futuro propio que ello conlleva.

2. Como medio de expresión de sentimientos de tristeza, melancolía o soledad, las prendas de color negro, las calaveras o ciertos iconos cinematográficos asociados a la melancolía o la tristeza son muy habituales en la estética emo. Esto hace que muchos los confundan con góticos y viceversa; lo cual provoca la ira de muchos que dicen ser góticos porque "les han copiado la estética". Las ropas negras se usan en el rock desde mucho antes de que existiera el movimiento gótico, y eran por ejemplo muy habituales entre los jóvenes beat y existencialistas, mucho tiempo antes de que se creara el término "rock gótico". Nadie tiene la exclusividad de un color. Lo mismo puede decirse del uso de ciertos iconos o símbolos como las calaveras, que son universales y han sido utilizadas prácticamente por todos los grupos marginales, incluso independientemente de la música. Por otra parte ambas estéticas son diferentes y la culpa de que muchos los confundan se debe a la ignorancia por parte de la mayoría de la población de las características que definen a cada grupo. Emos y góticos, pese a tener ciertas características comunes, se distinguen perfectamente entre sí. Ellos no tienen la culpa de la escasa cultura musical o sobre grupos sociales de la mayoría de la gente. De hecho no pocas veces hemos visto confundir a punks, con heavys, con goths... Los "góticos" que se suben a las paredes porque les confunden con los emo y se encolerizan por ello con estos últimos demuestran que en el fondo necesitan contar con la aprobación social. Al verdadero gótico le tiene sin cuidado con quien le confundan. No pierde el tiempo intentando aparentar nada o parecer respetable. Tiene otras cosas en las que pensar.

3. Para mantener la imagen de abandono de sí mismo, languidez, etc. es propio de muchos emos hacer todo lo posible por parecer más altos, más delgados, más pálidos. Para ello se recurre, como en otras estéticas, a calzado con plataformas, vestir prendas ceñidas (de nuevo de color negro, que además estiliza) de a menudo una o dos tallas menos, etc. Como siempre aquellos más superficiales y demasiado preocupados por su aspecto pueden dejarse caer en graves desórdenes alimenticios. No es difícil ver a falsos emos con problemas de anorexia o similares, prácticas no recomendables en absoluto.

4. El falso emo, al ser una moda promovida por las casas discográficas, ha calado hondo entre una población especialmente permeable a sus operaciones de marketing: los adolescentes. La adolescencia es precisamente una etapa de la vida en la que la inestabilidad emocional, la impresión de no ser comprendido, la necesidad de integrarse en un grupo que tenga aficiones, valores, etc. parecidos y que brinde seguridad, algo a lo que pertenecer convierten a muchos en el objetivo ideal para convertirles en compradores potenciales de música, merchandising, etc. De hecho la moda emo está creciendo, para desesperación de los auténticos emo, a ritmo exponencial entre el público más joven de muchos países.

5. La visión atormentada de la propia existencia, llevada al paroxismo por muchos emoposers o seguidores del falso emo, les lleva a veces a adoptar una postura egocéntrica o de desprecio de los demás que a menudo genera repulsa. Muchos emos reciben por ello un trato vejatorio u ofensivo que retroalimenta su visión pesimista y deprimente de la vida. Desgraciadamente, como suele ocurrir, a menudo pagan justos por pecadores, además de que nadie debería ser agredido sin motivo. Hay que dejar bien claro que agredir verbal o físicamente a alguien sin motivo

ALGUNAS CONSIDERACIONES FINALES

1. Deberíamos distinguir entre el emo real, el emotional hardcore, como un subgénero musical con su propia filosofía, tan respetable como cualquier otra; del "fake emo" o pseudoemo que se está vendiendo desde las casas discográficas y que no es sino una etiqueta para englobar a un conjunto de bandas sin ninguna conexión entre sí (Panda, My Chemical Romance, etc.). Cada vez que denominamos emo a una de estas bandas estamos cometiendo un error y siguiéndole el juego tanto a las multinacionales discográficas como a los medios de comunicación desinformados que califican de emo cualquier cosa que no saben catalogar. Si un locutor llama emo a una banda gótica la culpa no es de los emocore, sino del locutor y su poca profesionalidad. Si realmente presumimos de tener una cultura musical deberíamos desterrar en lo posible esa falsa etiqueta y contribuir a deshacer el error comentando siempre que podamos el origen del verdadero emo frente al "new emo para masas".

2. Dado que están en el punto de mira de las multinacionales del disco, los emos sufren de una mayor cantidad de posers y de gente que los imita por moda que otros grupos. Pero si los denigramos estaremos haciendo lo mismo que hace la gente cuando juzga a toda la comunidad gótica por lo que hacen 4 posers violadores de tumbas y pseudosatánicos.

3. Es un error afirmar, como hemos visto, en algunos medios, que el emo es una rama bastarda de la escena gótica. Los orígenes del emo están en el hardcore. Eso sí, hay elementos en común, sobre todo la influencia del post-punk, y el interés por lo individual frente a lo colectivo, pero con marcadas y muy evidentes diferencias, como ya hemos señalado, en cuanto al modo, la intensidad, los aspectos en los que hace hincapié cada uno, y la expresión. Son éstos puntos en común los que generan en parte, y sólo en una mínima parte, algunos rasgos coincidentes en la estética. No tiene sentido decir que nadie copia a nadie, ni que uno deriva del otro.

4. Muchos "falsos emos" sencillamente son adolescentes atravesando como pueden una etapa difícil. Vejarlos hasta la humillación sólo demuestra una cosa: nuestra propia inmadurez. Si hay algo que caracteriza a la mayoría de los integrantes de la escena gótica es que han hecho suyo el lema de "vive y deja vivir".

UNA LLAMADA A LA REFLEXIÓN

Es innegable que se puede criticar con argumentos y razonamientos, analizar, reflexionar... No obstante, muchos nos estamos dando cuenta de que las campañas antiemos son exageradamente violentas. Esta locura llega hasta tal punto que incluso se crean foros y blogs cuyo único objetivo es difundir mensajes contra dicha comunidad. Parece que en pleno siglo XXI las cazas de brujas aún no han acabado. A menudo "persecuciones" de este tipo se ponen de moda, y muchos las siguen para hacer ver "que están en la onda", para caer simpáticos en los diferentes foros o hacerse los duros y no desentonar con el rebaño. Moda no sólo es llevar la ropa que nos dictan desde los grandes almacenes; también es adoptar opiniones sin haberlas razonado previamente tras un análisis mínimo, o sin conocer muy bien aquello de lo que se opina. Ya hemos visto muchas modas por Internet... Hace tiempo la consigna era "matar skatos", ahora es "matar emos". Nadie con un mínimo de inteligencia puede sostener sin más frases del tipo "mata a un emo y haz patria". No le vemos lo divertido a estas afirmaciones propias de dictadores, de matones de barrio o de personajes sin el más mínimo respeto al derecho del otro de pensar o vestir como le dé la gana.

Apoyar este tipo de posturas es tirar piedras contra nuestro propio tejado, dar pasos de gigante... pero hacia atrás. Son este tipo de posturas sin sentido, irracionales, las que mantienen a nuestros paísesm a nuestro entorno, en la ignorancia, el atraso y una atmósfera malsana intoxicada por la intolerancia que respiramos a diario. Es absurdo ver "góticos" y personas que se consideran cultas e inteligentes apoyando o riendo posts en los que se enumeran las razones por las que hay que odiar y/o matar a los emos, y encontrar cosas como éstas (sólo algunas de muchas cosas absurdas que hemos visto por ahí):

* Se enamoran.
* Están de moda.
* Les gusta Night Before Christmas (Jack)
* Se levantan a las mejores viejas.
* Su ideología no tiene historia.
* Son muy sensibles.
* Se bañan todos los días.
* Todas las viejas los adoran.
* Casi Todos tienen novia.
* Todo emo le ha dado un beso a un amigo.
* Usan lentes de contacto.
* Usan cintas en el cuello.
* Son demasiado amables.
* Se ponen jeans desteñidos.
* Les gustan las rosas.
* Usan sacos de rayas.
* Toman leche de soya.

Lo de que hay que odiar a alguien porque se baña todos los días me chocó especialmente y creo que invita a que reflexionemos un poco y a pensárnoslo dos veces antes de sumarnos a ciertas "modas de opinión". ¿Verdaderamente alguien en su sano juicio querría alinearse con ésto? ¿Hasta qué punto no sólo no comulgamos sino qué colaboramos con lo peor de una sociedad qué discrimina a otros y busca continuamente chivos expiatorios sobre los que derramar su odio? ¿Somos tan cultos, tan inteligentes, tan tolerantes cómo decimos? De vez en cuando conviene echar una mirada dentro antes de salir a linchar a nadie fuera. ¿Ignoramos acaso qué los mismos tipos qué promueven estas actitudes desprecian igualmente a todo lo que no sea "normal"? ¿Realmente nos libramos de seguir al rebaño y pensamos por nosotros mismos? ¿Ó nos dejamos llevar por la opinión mayoritaria sin más criterio? Son preguntas que todos, incluido el que suscribe, creo que deberíamos hacernos de vez en cuando.

Última actualización el Miércoles, 16 de Julio de 2008 06:01
 

Lunes, 19. Julio 2010

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